Tu gato puede parecer perfectamente sano: come bien, duerme la siesta en su rincón soleado favorito y rara vez te da motivos de preocupación pero pueden existir problemas de salud ocultos en los gatos y hay que saber cómo detectarlos.
Pero incluso los gatos de interior más mimados pueden desarrollar problemas de salud graves, y son expertos en ocultarlos hasta que es demasiado tarde.
Por eso es tan importante un examen de bienestar rutinario para gatos. Un examen de bienestar periódico para gatos (a menudo denominado “chequeo anual para gatos”) permite a tu veterinario detectar los primeros signos de enfermedad en los gatos que la mayoría de los dueños nunca notarían en casa.
Cualquiera que quiera a un gato sabe lo estrecho que puede ser nuestro vínculo con ellos; a menudo nos siguen a todas partes, se sientan con nosotros mientras trabajamos y duermen a nuestro lado por la noche.
Los gatos de interior son tan propensos a padecer ciertas afecciones como los de exterior, entre ellas enfermedades renales, diabetes, problemas dentales y otras enfermedades propias de los gatos de interior que avanzan de forma silenciosa.
Como nos unimos tanto a nuestros gatos, podríamos pensar que debería ser fácil darse cuenta cuando no se sienten bien. Sin embargo, las enfermedades pueden ser difíciles de detectar debido al instinto natural de los gatos de ocultar su vulnerabilidad ante posibles amenazas.
En este artículo te ayudamos a identificar los posibles problemas de salud ocultos en tu gato y cómo actuar al respecto.
Puntos clave
Los gatos se esconden instintivamente cuando no se sienten bien, lo que dificulta que los dueños detecten ciertos problemas de salud a tiempo.
Cambios sutiles como beber más agua, esconderse o perder el apetito pueden ser señales de que algo anda mal.
La mejor manera de detectar problemas de salud a tiempo es llevar a tu gato al veterinario para un chequeo de rutina al menos una vez al año, incluso si parece estar sano.
Lo que todo dueño debe saber
Antes de identificar un comportamiento anormal, es fundamental comprender cómo es el comportamiento típico y saludable de un gato:
Juguetón y curioso: los gatos sanos disfrutan jugando y explorando su entorno.
Descanso regular: Dedican una cantidad de tiempo regular y constante al descanso y al sueño.
Apetito saludable: Un gato sano come y bebe agua con normalidad.
Cuidado personal e higiene: Utilizan la caja de arena con regularidad y se acicalan para mantenerse limpios.
Interacción social: Interactúan con sus dueños en un nivel adecuado, por ejemplo, iniciando el juego o eligiendo dormir la siesta cerca de ellos.
Problemas de salud ocultos en los gatos y cómo detectarlos
Aunque los gatos son depredadores de pájaros cantores, roedores y serpientes, también son lo suficientemente pequeños como para convertirse en presas de depredadores más grandes, como coyotes, zorros y halcones.
Por ello, cuando cazan en la naturaleza deben tener cuidado de no llamar demasiado la atención si están enfermos o heridos.
Por este motivo, es importante llevar a tu gato al veterinario una vez al año para que le realice un chequeo de rutina, incluso si por lo demás se encuentra sano.
El veterinario puede ayudar a detectar problemas de salud que tal vez no sean evidentes en casa.
Varias enfermedades que pueden afectar a los gatos solo presentan síntomas sutiles en sus primeras etapas, por lo que estar atento a los pequeños cambios en el estado de tu gato es fundamental para poder buscar atención veterinaria de inmediato.
1. Virus de la inmunodeficiencia felina (FIV)
El virus de la inmunodeficiencia felina (FIV) infecta las células inmunitarias del gato, lo que deja al animal inmunodeprimido y expuesto al riesgo de desarrollar otras infecciones que podrían ser graves.
Se estima que entre el 5 % y el 8 % de los gatos de todo el mundo son portadores del virus, pero no todos desarrollarán la enfermedad autoinmune en toda su extensión, que puede ser problemática para la salud del gato. Cualquier gato puede contraer el FIV, aunque parece ser ligeramente más común en gatos machos de edad avanzada, en gatos que viven al aire libre y deambulan libremente, y en gatos que viven en entornos con mucha densidad de población y muchos otros gatos (como los refugios).
Si quieres que tu gato pase tiempo al aire libre, ponerle un arnés y una correa puede ayudar a prevenir el FIV, ya que así es menos probable que entre en contacto con gatos desconocidos mientras está bajo supervisión.
Síntomas a los que hay que prestar atención
Los primeros síntomas del FIV pueden ser sutiles e incluyen falta de energía, fiebre e inflamación de los ganglios linfáticos.
2. Diabetes
La diabetes, también conocida más específicamente como diabetes mellitus, es una enfermedad crónica en la que:
El páncreas del gato deja de producir insulina (tipo I), que ayuda a las células a absorber la glucosa de la sangre para obtener energía
Las células del gato dejan de responder a la insulina (tipo II, que es mucho más común en los gatos)
Ambos tipos provocan un aumento del azúcar en sangre en los gatos. Como el organismo del gato es incapaz de utilizar la glucosa como fuente de energía, comenzará a descomponer la grasa y el tejido muscular para obtenerla, lo que puede acarrear consecuencias graves.
Hasta un 0,5 % de todos los gatos desarrollarán diabetes en algún momento de su vida (aproximadamente uno de cada 250), y es más común en gatos mayores de 6 años, gatos obesos, gatos machos castrados y en ciertas razas como el birmano.
Señales a las que hay que prestar atención
Los síntomas más comunes que se observan en casa en las primeras etapas son un aumento en la ingesta de agua y en la micción, así como la pérdida de peso a pesar de tener buen apetito.
Lleva un registro de cuánto come tu gato utilizando un medidor de comida para gatos y marcando cuánto ha bebido de su bebedero para controlar los síntomas.
3. Cáncer
El cáncer es una enfermedad en la que las células de un gato crecen a un ritmo anormalmente rápido debido a cambios en el ADN a nivel molecular, lo que provoca tumores que, en ocasiones, pueden afectar al funcionamiento de los órganos del gato.
Entre los tipos de cáncer más comunes en los gatos se incluyen:
Linfoma (normalmente del tracto gastrointestinal, los riñones o los ganglios linfáticos)
Adenocarcinoma mamario (un cáncer maligno de las glándulas mamarias en gatas mayores no esterilizadas)
Carcinoma de células escamosas (un tipo de cáncer de piel)
Señales a las que hay que prestar atención
Los primeros síntomas del cáncer en los gatos pueden incluir:
Pérdida de peso inexplicable
Disminución de la energía
Disminución del apetito
Vómitos
Diarrea
Algunos síntomas pueden depender de qué parte del cuerpo esté afectada.
4. Enfermedades dentales
El término «enfermedades dentales» se refiere de manera general a la acumulación de placa y sarro en los dientes. Estas afecciones pueden extenderse a las encías, provocando inflamación (gingivitis), reabsorción dental (pérdida de hueso en los dientes) e incluso pérdida de hueso en la mandíbula.
Entre el 50 % y el 90 % de los gatos mayores de 4 años padecen algún grado de enfermedad dental, aunque es más común en:
Gatos a los que no se les cepilla los dientes cada uno o dos días con una pasta y un cepillo de dientes aptos para gatos
Gatos con apiñamiento dental debido a defectos congénitos
Gatos con una función inmunitaria reducida que les impide combatir las infecciones bacterianas (gatos con enfermedades autoinmunes como el virus de la inmunodeficiencia felina [FIV], gatos muy ancianos y gatos que padecen otras afecciones)
Señales a las que hay que prestar atención
Los primeros síntomas de las enfermedades dentales en los gatos pueden incluir:
Disminución del apetito y consiguiente pérdida de peso
Preferencia por alimentos blandos
Girar la cabeza mientras comen
Dejar caer la comida
Mal aliento
5. Enfermedad renal
La enfermedad renal consiste en la pérdida progresiva de la función renal con el paso del tiempo. Esto puede provocar numerosos problemas de salud, como hipertensión arterial y anemia.
Aproximadamente el 40 % de los gatos de 10 años o más padecen algún grado de enfermedad renal, mientras que el 80 % de los gatos de 16 años o más la padecen, lo que la convierte en una de las enfermedades más comunes en gatos de edad avanzada y geriátricos.
Aunque la edad es el factor más importante en el desarrollo de la enfermedad renal en los gatos, pueden influir otros factores, como la raza (los gatos persas, abisinios, siameses, ragdoll, birmanos, azules rusos y maine coon pueden desarrollar enfermedad renal a una edad más temprana) y el estilo de vida (los gatos que beben menos agua pueden tener un mayor riesgo de padecer enfermedad renal).
Señales a las que hay que prestar atención
Los primeros síntomas de la enfermedad renal pueden incluir orinar con más frecuencia, beber más líquido, comer menos, perder peso y sentir falta de energía.
6. Artritis
La artritis es una inflamación dolorosa y una degeneración progresiva de las articulaciones, que suele afectar a los gatos de edad avanzada. En los gatos, las zonas más afectadas suelen ser la columna vertebral, las caderas, las rodillas y los codos.
Aproximadamente el 90 % de los gatos de 12 años o más padecen algún grado de artritis. Es más común en gatos mayores y gatos obesos, y es ligeramente más frecuente en los gatos Maine Coon debido a su complexión robusta y al riesgo de displasia de cadera.
Señales a las que hay que prestar atención
Los primeros signos de la artritis pueden ser sutiles, como por ejemplo:
Esconderse más
Jugar menos
Mostrar reticencia a saltar sobre los muebles o subir escaleras
Acicalarse menos
Pasar más tiempo en zonas cálidas, como ventanas soleadas
7. Hipertiroidismo
El hipertiroidismo es un trastorno en el que la glándula tiroides, situada en el cuello, se agranda y produce un exceso de las hormonas T3 y T4. Esto provoca un aumento del metabolismo y muchos otros efectos.
Se estima que el hipertiroidismo afecta al 10 % de los gatos de edad avanzada, y es más frecuente en gatos de mediana edad y mayores.
Síntomas a los que hay que prestar atención
Los primeros síntomas del hipertiroidismo pueden incluir:
Pérdida de peso a pesar de tener un apetito normal o aumentado
Aumento de la sed y de la micción
Inquietud
8. Virus de las vías respiratorias superiores
Si tu gato estornuda, resopla, tose o tiene los ojos o la nariz llorosos, es posible que padezca una infección viral de las vías respiratorias superiores. Los dos virus principales son el virus del herpes felino y el calicivirus, pero también hay otros agentes infecciosos que pueden provocar síntomas similares. Tu veterinario te explicará cómo diagnosticar y tratar la afección de manera inmediata, y recuerda que estos virus son contagiosos para otros gatos.
9. Infecciones oculares
Las infecciones oculares en los gatos pueden tener muchas causas. La causa más común en los gatos son los ácaros del oído, así que asegúrate de que tu gato reciba un tratamiento preventivo que cubra estos parásitos. Otras causas incluyen bacterias, hongos y alergias.
Síntomas visibles en tu michi
Lleva a tu gato al veterinario si presenta síntomas como secreción en los oídos, sacudidas de cabeza, orejas enrojecidas e irritadas, y sensibilidad al tacto en las orejas.
Conclusiones
Ser dueño de una mascota implica estar atento a los cambios más sutiles en el comportamiento de tu gato.
Si bien los problemas respiratorios graves son indicadores innegables de afecciones cardíacas avanzadas en los gatos, muchos de los síntomas más tempranos y cruciales de las enfermedades cardíacas en los gatos pasan desapercibidos a simple vista.
Los gatos están programados genéticamente para ocultar el dolor y las enfermedades, un instinto de supervivencia heredado de sus antepasados salvajes. Para cuando los síntomas se hacen evidentes, es posible que la enfermedad ya se encuentre en una fase avanzada.
La atención veterinaria preventiva ayuda a detectar los problemas a tiempo, protege la salud a largo plazo de tu gato y te da la tranquilidad de saber que tu peludo miembro de la familia se mantiene lo más sano posible.
Desde cambios sutiles en la actividad y la disminución del apetito hasta hábitos inusuales de esconderse o acicalarse, reconocer estas señales discretas puede permitirle buscar ayuda veterinaria a tiempo.
La detección temprana y el manejo proactivo son, sin duda, la clave para garantizar que su amigo felino disfrute de la mejor calidad de vida posible, incluso si padece afecciones cardíacas.